TEORÍA DE LA MÚSICA. IFC Y LA ESCUELA MUNICIPAL

 

 

En la Gaceta de información al ciudadano que se ha distribuido en el mes de agosto por Independientes por Fuente de Cantos se dedican dos de las ocho páginas que tiene a la Escuela Municipal de Música. Para quien no conozca la Gaceta ni se haya precipitado aún a leer un poco más abajo, habrá interpretado lógicamente lo siguiente: que el gobierno local tiene una preocupación tremenda por la música, a la que seguramente dedique una partida presupuestaria desproporcionada, y que aprovecha ahora para destacar sus virtudes, vanagloriarse del trabajo bien hecho a favor de la formación de un centenar de chavales, justificar de mil maneras el esfuerzo económico que supone su mantenimiento, alentar a la juventud a que se matricule en ella y por supuesto mostrar su agradecimiento a cuantas personas y colectivos ayudan de forma desinteresada a promocionar la Escuela y difundir sus actividades. Pues no, se ha equivocado. Lo sentimos. Resulta que el grupo político que nos gobierna hace todo lo contrario: reconoce que la música le interesa tanto como la caza con galgo (actividad ésta también digna de elogio, por supuesto), se lamenta del derroche que supone el mantenimiento de la Escuela, instala un manto de incertidumbre sobre su futuro (las tasas suben, los profesores estarán peor pagados…), tacha implícitamente de gorrones y privilegiados a sus alumnos, les echa encima a todo el tejido asociativo local y menosprecia el trabajo de una Asociación, la de la Banda, la única del pueblo en cuyos Estatutos figura como objetivo colaborar con la Escuela y la Banda, efectuando así lo que el Ayuntamiento no ha hecho nunca. Dirán ustedes: ¿y no están entonces nuestros gobernantes tirando piedras sobre su tejado? Piedras no: bloques enteros de granito. ¿Y no es algo enteramente absurdo? Pues sí, pero tendrán que preguntarles a ellos las razones, porque nosotros seguimos sin entenderles, a no ser que convengamos que tengan algún interés por hacer coincidir sus gustos (y disgustos) personales con sus actuaciones como servidores públicos.

La Asociación Banda de Música de Fuente de Cantos quiere responder a las acusaciones e inexactitudes que se vierten en dicha Gaceta. Hasta ahora hemos estado más bien calladitos, hemos sido prudentes, hemos intentado resolver nuestras diferencias hablando con ellos, pero a día de hoy nuestro hartazgo ha alcanzado el límite. El mismo hartazgo que tiene cualquier fuentecanteño con un Ayuntamiento empeñado en hacernos descender de categoría suprimiendo o degradando los escasos servicios públicos municipales que nos quedan. Idéntico hartazgo, también, el que tiene la mayoría de asociaciones y colectivos que dedican el tiempo que no tienen y las ilusiones nunca recompensadas por nuestros dirigentes a trabajar por el pueblo. No es que nos extrañen las razones que exponen en el escrito sobre la Escuela y la Banda, llevamos años oyéndolas de boca de los señores concejales Sánchez y Cortés, ninguno de los cuales ejerce la alcaldía o la concejalía de cultura, pero son los que mandan, como todos sabemos. Llevamos años intentando convencerles de que no llevan razón y no hemos conseguido moverles ni un solo milímetro de su posición. Ahora, esas razones (o sinrazones) se vierten por escrito y se difunden por todo el pueblo, con datos manipulados a su antojo, proyectando la falsa imagen de que la situación actual de la Escuela de Música, de su Escuela de Música, es insostenible. No señor; una cosa es la transparencia y otra muy distinta la grosería informativa.

La Gaceta ya hemos dicho que no es del Ayuntamiento, sino de IFC; al no ser, pues, un boletín oficial, evitan ofrecer un espacio a la oposición municipal y a todo aquel que quiera opinar. De tal manera que en Fuente de Cantos cada uno tiene que apañárselas como pueda para informar a la población. En pleno siglo XXI resulta que carecemos de emisora de radio y de televisión, no hay prensa local ni boletines, y la web municipal está abandonada. Hace unos 3.000 años, en los Castillejos, estaban exactamente igual.

El escrito de IFC comienza con una definición de la música que compartimos enteramente; “la música, entendida como cultura, es un complemento importante para la formación humana, y sobre todo, para los más pequeños, que pueden ver en ella una forma universal de comunicarse con los semejantes”. Claro que a continuación dicen que lo mismo sucede con otras actividades como el deporte, el teatro, la lectura, la caza… Así pues, sustituya usted, por ejemplo, “música” por “caza” (otra actividad dignísima) en la definición anterior y a ver qué le sale. Bien, pues en este plan se mueve todo el escrito. El equipo de gobierno manifiesta que ni la música ni la Asociación de la Banda tienen para ellos más relevancia que otras actividades y agrupaciones como la Coral, los coros isidreros, las comparsas, la Peña del Real Madrid, los galgueros, las cofradías, las mujeres y viudas, etc. Que conste que no nos importa lo más mínimo que nos mezclen con estos colectivos, es más, la mayoría de nosotros pertenecemos también a uno o a varios de ellos. Estamos encantados. Nos ayudamos entre nosotros, sobrevivimos casi todos sin subvención municipal y le damos un poco o bastante de vida cultural y festiva al pueblo. IFC intenta echarnos encima a todas las asociaciones, y por eso queremos insistir en una idea: la Asociación Banda de Música ni tiene ni quiere un trato privilegiado, respeta e incluso admira al resto de las asociaciones, todas son necesarias, y deberíamos estar unidas en momentos de dificultades como el actual.

Pero ojo, cada asociación tiene sus necesidades y de ellas se deriva un trato específico, es decir, adecuado, no privilegiado. IFC no lo entiende, pretenden que “ninguna asociación tenga privilegios con respecto a otras”, y de esta forma confunde privilegio con diferencia. ¿Es un privilegio que la Unión Deportiva necesite para sus actividades de 15.000 m2 de instalaciones municipales? Pues no, es que el fútbol se juega en campos así de grandes. ¿Es un privilegio que las cofradías monopolicen el uso de los viales cuando efectúan sus estaciones de penitencia? Pues no, es que las procesiones tienen que desfilar por las calles. Con la música lo mismo, necesita sus medios, pero cuando los pedimos (un local de ensayo decente, la adecuación de los escenarios donde actuamos, o unas tasas más reducidas, por ejemplo) nos responden con que no puede haber privilegios. Y en esta dinámica llevamos ya años, dándonos auténticos cabezazos contra la pared de un Ayuntamiento absolutamente insensible a todo.

Insensible e ineficaz. La Escuela funciona sola, y lo hace gracias a la profesionalidad de sus educadores, a la ilusión de los alumnos, al tiempo que le dedica esta Asociación y al motor de enganche que representa la Banda de Música. Por parte del ayuntamiento, el esfuerzo por informar y difundir las enseñanzas y actividades de la Escuela es sencillamente nulo. Su única tarea consiste en recoger los sobres de matrícula y cobrar las inscripciones y las cuotas, y hasta eso lo han hecho mal este año. Han cambiado hasta tres veces el plazo de matriculación, han propagado información contradictoria, han confundido a los padres y han desmotivado a los alumnos. Resultado: menos matrículas, justo lo que querían. Como no han tenido bastante, ahora suben las cuotas y se enfrentan a la Banda. ¿Lo siguiente?, pues imaginamos que cerrar el chiringuito. La Escuela de Música les molesta, no la han querido nunca. No es un problema de coste presupuestario, sino de fe, no creen en sus capacidades formativas, les trae al fresco que entre la banda senior y la banda joven tengamos a decenas de chavales aprendiendo y cargándose de ilusiones para llevar la música al pueblo, y otros muchos a la espera de hacerlo. ¿Llama usted privilegio a esta verdadera cultura del esfuerzo que supone asistir dos tardes a la semana a la Escuela, estudiar en casa, ensayar con la banda varias horas, asistir a una media de dos actuaciones por mes, sacrificar vacaciones y fines de semana, llegar a casa a las tantas de la noche, sin hablar de otras renuncias?, ¿Cómo reaccionaría usted si todo eso lo hiciera por pura afición y con el único objeto de servir a su pueblo, y a cambio recibiera un palo tras otro propinados por el gobierno local y por una parte de su leal oposición? Pues eso mismo es lo que acabaremos por hacer nosotros un día de estos: irnos a nuestra casita.

La propuesta esencial de nuestros dirigentes es que los gastos de la Escuela de Música han de ser sufragados por sus usuarios, pues dicen: “si no fuera así, el resto de ciudadanos del pueblo tendría que sostener la Escuela aunque no se beneficiara de sus enseñanzas”. Con esta doctrina, señores, no existirían los servicios públicos: ¿Por qué la guardería se paga con los impuestos de todos los ciudadanos y no sólo con los de los padres de las criaturas?, ¿y el centro de discapacitados?, ¿por qué los parados no pagan ellos solos los sueldos de los trabajadores del SEXPE? ¿por qué tenemos que sufragar todos la sanidad pública, por qué los sanos contribuyen al gasto de los enfermos, por qué los jóvenes y adultos sostienen la residencia de mayores? ¿por qué un millón cien mil extremeños pagan los costes del instituto de Fuente de Cantos, cuando sólo se “benefician” de él cuatrocientos estudiantes? Parece mentira que a estas alturas del llamando Estado del Bienestar tengamos que discutir estas cosas. Alguien dirá que no son lo mismo los servicios básicos que la Escuela de Música. Bueno, pues entonces continuamos: ¿son rentables las fiestas?, ¿la escuela de pintura?, ¿los concursos literarios y artísticos?, ¿la biblioteca?, ¿las instalaciones deportivas?, etc. Los servicios públicos son deficitarios, tienen como sostén la solidaridad social y deben permanecer mientras exista demanda de su utilidad.

El Ayuntamiento obtiene, según IFC, una subvención para la Escuela de 8.500 euros y las cuotas de los alumnos aportan 21.500. Con la subida de las cuotas y la reducción de los descuentos a los miembros de la Banda se pretende ingresar 8.000 euros más. Aclaremos que la subvención a la que aluden es la de la Diputación. No sabemos qué habrá pasado este año con la subvención de la Junta, pues en la resolución de adjudicaciones de este año no viene Fuente de Cantos (http://doe.juntaex.es/pdfs/doe/2009/990O/09061487.pdf). El déficit actual de la Escuela, según sus números, era de 48.000 euros al año (lo que representa, añadimos, el 0'9% aproximadamente del presupuesto municipal de este año, que es de 5.400.000 €), una cantidad que consideran intolerable porque la sufragan los ciudadanos “que no son beneficiarios de las enseñanzas de la escuela de música”;  por el contrario, “las necesidades básicas de muchos fuentecanteños están en el límite de ser satisfechas”. Pura demagogia. Ahora resulta que la Escuela es la culpable del déficit municipal e incluso de la crisis económica. No entienden que todo el pueblo se beneficia de algún modo de la Escuela, tanto en los aspectos materiales, puesto que parte del dinero invertido se queda aquí, como culturales, ya que la Escuela y la Banda revierten el gasto en forma de actuaciones. Sin hablar de los aspectos puramente formativos, ni del prestigio que supone para la población disponer de este servicio, ni de la promoción que, por ejemplo, hace la banda de su pueblo allá donde va. Fíjese por ejemplo en la prensa, busque si lo desea en internet y compruebe cuantas veces sale Fuente de Cantos gracias a la música. Todo esto no cuenta para nuestros dirigentes. Para reducir el déficit, en definitiva, proponen una solución ingeniosa, de lo más imaginativa que cabe: pagar menos a los profesores e incrementar las tasas de los alumnos. Por supuesto, ni se les ha pasado por la cabeza buscar otros recursos.

Sobre lo primero, los profesores, la Gaceta ofrece datos de sus ingresos actuales. Aunque estemos hablando de fondos públicos, nos parece una indiscreción. ¿A usted, aunque fuera funcionario, le gustaría que todo el mundo supiera lo que gana, sea mucho o poco? Les ponemos un ejemplo comparativo: un miembro de esta Asociación no hace mucho le pidió al Ayuntamiento el listado de asociaciones para invitarles a un concierto, y meses después la relación de alumnos matriculados en la Escuela para convocar una reunión. Se le negaron porque dar esa información vulneraba la Ley de Protección de Datos. ¿No existe, nos preguntamos, esa misma prevención para los de IFC, quienes pueden publicar como particulares que son, pues la Gaceta no es municipal, los sueldos de los profesores? Bien podrían haber aprovechado, por cierto, para informarnos de lo que gana o gasta todo el personal del consistorio, sobre todo los cargos públicos. A los profesores de la Escuela se les propone, ni más ni menos, que se reduzcan sus haberes en un 20%. Imagínese que a usted le hiciesen lo mismo en su puesto de trabajo. Recordemos que los profesores de música son trabajadores y que viven de eso, y que en los últimos seis años no han conocido ni un mísero aumento de sueldo, sino todo lo contrario; tampoco cotiza por ellos el Ayuntamiento a la Seguridad Social, pero sí les aplica una reducción del 15% por IRPF. Sin hablar de los horarios que tienen, de los retrasos en los cobros, de la paciencia infinita que vienen demostrando muchos de ellos por el bien de la Escuela, y de sus condiciones de trabajo, que son también las de los alumnos. Un ejemplo: este año nos hemos llevado el termómetro al aula de ensayo: 9 grados en febrero y 31 en agosto. Y sin conserje.

Los datos que ofrecen IFC y los socialistas en su boletín digital no son reales: los profesores no cobran 19’72 (IFC) ni  21 (PSOE) euros por hora, ni eso llega a suponer 3.500 euros al mes si trabajasen las 8 horas reglamentarias. No decimos que sean datos falsos, decimos que no son reales. Puestos al habla con ellos, y mirando éstos la fuente de información que verdaderamente cuenta, que son los ingresos mensuales que reciben de nuestro Ayuntamiento en sus libretas de ahorro, el cálculo real es de 17’09 euros por hora. Todos nos han ofrecido los datos de sus ingresos y nos han autorizado a publicarlo. No lo vamos a hacer. Han recibido por escrito una oferta, que más parece una amenaza, de nuestros gobernantes para que aceptasen en el plazo de cinco días 16 euros brutos por hora, y hasta el momento no han respondido. Ahora mismo, la situación real es que la Escuela no tiene profesores. Si la banda prosigue sus ensayos se debe únicamente a una gentileza (otra más) de nuestro director, Benjamín. Dicen los de IFC que en Llerena cobran menos, 14 euros, pero ocultan que allí sí cotizan a la Seguridad Social y sí tienen una indemnización por gastos de desplazamiento. Sean coherentes, señores gobernantes, y reproduzcan los datos con objetividad. Negocien, no impongan. Y, sobre todo, no traten a sus propios trabajadores, aunque sean de Música, con tamaña falta de escrúpulo hasta hacer que nos sintamos con un profundo sentimiento de vergüenza ajena.

La otra parte del milagro la va a obrar la subida de las tasas de los alumnos, que tiene su principal efecto en la reducción de los descuentos que tenían los estudiantes de viento y percusión y en el aumento de las cuotas mensuales a partir del tercer curso. El acuerdo se tomó en el pleno del 23 de julio con los votos de IFC y PSOE; la portavoz de este último grupo fue, además, quien lanzó entonces la ingeniosa idea de aplicar también una reducción en el sueldo de los profesores. ¿Quo vadis, Mari Cruz? La medida supone, como mínimo, que los padres tengan que pagar a partir de ahora el doble, han oído bien, el doble, y casi el triple si el chaval promociona a los cursos de grado medio. ¿Por qué existía tal reducción? Fácil de entender: para promocionar la Banda Municipal de Música, repetimos: “Municipal”. ¿Se trata de un trato de privilegio? No, se trata de un incentivo, porque a cambio de su aprendizaje estos alumnos van a formar parte de la Banda y van a dedicarle muchas horas de sus vidas, no en beneficio propio, porque no cobrarán por ello, sino en beneficio del pueblo. Lo que el pueblo invierte en ellos, éstos lo devuelven en forma de actuaciones.

Muy libre es usted, amigo lector, de que le guste o no la Banda y sus actuaciones. Si no le gusta, le entendemos perfectamente, pero comprenda que es bueno para Fuente de Cantos que exista una banda de música, como importante es que tenga una piscina municipal aunque no se bañe en ella, o una guardería aunque no tenga niños chicos. Y para tener banda, como para disfrutar de cualquier manifestación cultural, son imprescindibles los incentivos. Ya nos gustaría que esto fuera Salzburgo, o Valencia, donde no es necesario incentivar lo que todos consideran parte esencial de su idiosincrasia. En definitiva, en Fuente de Cantos, la música, con las nuevas tasas aprobadas, se va a convertir (si es que esto continúa) en una actividad de ricos, reservada a quienes puedan pagar entre 300 y 600 euros al año por alumno e instrumento. Así es como entiende IFC el principio de acceso universal a la educación y a la cultura. Auténtica política social, ¿no cree? Gracias a los independientes y a los socialistas, la música vuelve a su reducto de exclusividad social. Los hijos de las familias más desahogadas podrán aprender a tocar el instrumento de sus sueños (posiblemente tendrán que irse a otro pueblo), y los demás que se conformen con darle patadas al balón y “comunicarse con sus semejantes” en el botellón.

La razón que aducen para adoptar esta política es meramente económica, pero la justifican de esta forma: “porque la Banda de Música es una asociación de Fuente de Cantos libremente constituida y gestionada por sus miembros, como pueden ser la Peña del Real Madrid, o la Peña Flamenca, los galgueros, las cofradías…”. Y dice el PSOE en su boletín en Internet (http://www.psoe.es/ambito/fuentedecantos/news/index.do?action=View&id =381297): “La actual Banda de Música de Fuente de Cantos está constituida como Asociación Cultural, de carácter independiente, como las demás asociaciones legalmente constituidas de nuestro municipio”. Alucinante. Además de incitar a todas las asociaciones del pueblo a que nos odien como si fuésemos delincuentes, como si fuéramos los mayores privilegiados del planeta, IFC y sus falderos de la leal oposición han decidido por su cuenta que la Banda no es municipal, sino privada. No se enteran, o no les interesa enterarse. Un día de estos también decidirán que el polideportivo no sea municipal y así se ahorran los gastos de luz, agua y limpieza. Es decir, que hacen dejación escandalosa de funciones, tiran por la ventana su propio patrimonio, un patrimonio heredado que no quieren. Aclarémonos de una vez, no es tan difícil entenderlo: la Asociación Banda de Música de Fuente de Cantos se constituyó hace seis años para apoyar a la banda, organizar sus actividades y colaborar con la Escuela de Música. La Asociación no tiene ninguna Banda, en ningún artículo de sus Estatutos se dice eso, simplemente ayuda al ayuntamiento para que la Banda Municipal y todo lo que le rodea funcione con eficacia. Lo mismo que hacen las asociaciones de amigos de los museos, por ejemplo: sirven de apoyo, pero los museos no son suyos; o las Asociaciones de padres de alumnos en relación a los centros educativos. La Banda es municipal porque se constituyó hace once años como tal, porque parte de sus instrumentos pertenecen al municipio, porque éste gratifica con 150 euros al mes a su director (otra auténtica barbaridad, ¿eh?), y porque sus músicos se han formado en la Escuela Municipal. Porque así lo dice el comunicado que el propio Ayuntamiento ha enviado a los alumnos hace poco con su decisión de subir las tasas: “desaparecen las bonificaciones de la Banda Municipal de Música” (con mayúsculas y todo). Y porque así lo dice el convenio entre la Asociación y el Ayuntamiento establecido hace cinco años, firmado por el presidente de la Asociación y la alcaldesa, un convenio que se contraviene ahora sin mediar diálogo ni negociación alguna, demostrando que la palabra de su máxima dirigente no vale absolutamente nada.

Esta Asociación reconoce que las relaciones tenidas con el gobierno municipal no han sido las idóneas, se han vivido momentos de fricción en los que todos hemos tenido nuestra parte de responsabilidad. Tener puntos de vista diferentes no implica, sin embargo, haber quedado a la Escuela y a la Banda en estos últimos años en el más absoluto abandono e indiferencia. ¿Hace falta que recordemos los objetivos que se marcó IFC en su programa electoral en relación a la política cultural, y en concreto en relación a la Escuela y a la Banda? Nada causa mayor daño a quienes trabajan desinteresadamente por nuestro pueblo que padecer la incomprensión de quienes tenían que animarnos en nuestro empeño. Las deficiencias en la gestión de los propios recursos y la incapacidad para generar otros nuevos se traduce ahora en recortes que ponen en peligro la continuidad de la Escuela y de la Banda, que tantísimo esfuerzo nos ha costado a todos levantar. No deja de causar asombro que IFC declare al final de su escrito que “no pretende cerrar la Escuela de Música ni cargarse la Banda de Música, porque eso es para nosotros del todo impensable”. ¿No? ¿Y pueden decirnos como pretenden evitarlo, pueden indicarnos tan solo una, una nada más, medida adoptada que sirva para garantizar su existencia? Por favor, no dejemos que esto también se nos muera. Es responsabilidad de todos.